Albania y Macedonia del norte, la sorpresa de los balcanes
Albania y Macedonia del norte, la sorpresa de los Balcanes
¡No es fácil describir los encantos de Albania y Macedonia del Norte, no porque no los tengan, sino porque todavía son muy desconocidos! Visitarlas es una ruta ideal para aquellos viajeros que buscan destinos auténticos, culturas milenarias y naturaleza virgen. Albania, situada en el corazón de Europa, conserva todavía restos de su pasado comunista y zonas escondidas ajenas al turismo y la explotación. Por su parte, Macedonia del Norte transporta a los visitantes de Oriente a Occidente, de Europa a Asia, en un instante. ¿Te atreves a descubrirlas?
Albania, la más desconocida
Es un país tan desconocido como verdadero. ¡Culturas milenarias, espacios naturales no contaminados, playas vírgenes, una deliciosa gastronomía y la hospitalidad de sus habitantes la convierten en un destino de viaje asegurado!
Si te interesan las grandes historias, no podrás resistirte a visitarla. Su pasado sigue todavía muy vivo en el país, debido al conflicto de Kosovo que todavía sigue latente. Los vestigios comunistas del régimen de Enver Hoxha son una parte inevitable del paisaje albanés. El país fue durante muchos años junto a Corea del Norte, una de las dictaduras comunistas más brutales del mundo. Hoy en día todavía queda mucha huella de este pasado oscuro, como los doscientos mil bunkers fruto de la psicosis de su tiránico dictador ante cualquier amenaza exterior.
Uno de los rasgos más característicos y que proporcionan mayor variedad cultural al país es la convivencia de cuatro religiones: una doctrina islámica tolerante por influencia del imperio bizantino, la católica, la ortodoxa por influencia de Grecia y la bektasí, una corriente con mezcla de elementos del islam sufí, el cristianismo y el judaísmo.
Territorio y patrimonio histórico
La orografía albanesa, con un tamaño similar al de Cataluña, es fundamentalmente montañosa. Un 70% del territorio está ocupado por cordilleras, sierras y montañas con una altitud media de mil metros. Si buscas disfrutar de los mejores parajes naturales no dejes de visitar los valles de Thethi y Valbonë en el norte, y sus ríos y lagos como el Shköder, un lugar espectacular que comparte frontera con Macedonia.
La costa del país comprende 360 kilómetros repartidos entre dos mares. El norte está bañado por el Adriático, y reúne enclaves más masificados y contaminantes. La verdadera joya de la costa albanesa es el sur, bañada por el mar Jónico y conocida como la Ribera albanesa.
Albania cuenta con ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una de ellas es Butrinto, situada al sur del país, que fue colonizada sucesivamente por griegos, romanos, bizantinos y venecianos y que tras ser abandonada en la Edad Media, se ha convertido hoy en un lugar arqueológico de primer nivel con ruinas representativas de los distintos empleos. Los antiguos núcleos de Berat y Gjirokastra también forman parte de este patrimonio y son una obligada visita.
Fruto del legado de las diferentes civilizaciones que lo han ocupado, el país presume numerosos parques arqueológicos y castillos. Entre los primeros destacan el de Apolonia y el anfiteatro romano de Durrës. Entre los castillos destacan el de Rozafa, que ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad de Shköder, y el de Gjirokastra, uno de los mayores de los Balcanes.
Cultura y hospitalidad
La música y el folclore albaneses no te dejarán indiferente. Albania es uno de los países balcánicos con una cultura popular más rica y sus canciones, poesía y coloridas vestimentas convierten sus fiestas locales en un espectáculo. Su gastronomía es otro de los puntos fuertes del país, debido a la influencia de distintas civilizaciones y conquistadores. La fusión natural y la variedad caracterizan una cocina que mezcla influencias turcas, griegas, balcánicas e italianas.
Es difícil encontrar en Europa un pueblo más cordial, hospitalario y abierto como el albanés. Los visitantes se sentirán muy bien acogidos gracias a la amabilidad de sus autóctonos. No te preocupes por la comunicación, puesto que gran parte de la población habla italiano, la gente joven se defiende generalmente en inglés e incluso algunos conocen el castellano.
Si quieres comprobar el carácter abierto de los albaneses, no tienes más que dejarte llevar por el ambiente de Tirana, donde se concentra la vida nocturna. El barrio de Blloku cuenta con los mejores cafés, restaurantes, terrazas y pubs de la ciudad, donde podrás cenar de maravilla a un precio muy razonable, probar el café o la cerveza local (Korça o Tirana) o atreverte con la rakia, la fuerte bebida alcohólica nacional.
¡El mejor momento para descubrir Albania es ahora! Actualmente el país todavía no está masificado, pero al mismo tiempo presume de instalaciones turísticas que te permitirán disfrutar del país con comodidad. Debido a la limitada promoción turística todavía es desconocido, poco contaminado y, ¡sobre todo, muy auténtico!
Macedonia del Norte, balcánica y mediterránea
La República de Macedonia del Norte vive entre Oriente y Occidente, Europa y Asia, transportando al viajero de un mundo a otro en un abrir y cerrar de ojos. En parte balcánica y en parte mediterránea, con lugares antiguos impresionantes y una animada vida nocturna, este país ofrece más atractivos de los que puede parecer por su limitada extensión. Su esencia es claramente balcánica por su geografía, pero también mediterránea, griega, gitana y eslava.
Las ciudades más emblemáticas
Skopje es la capital del país y una de las más singulares de Europa, que fusiona la historia antigua y la modernidad de una ciudad en proceso de renovación. No te pierdas el barrio de la Carsija o barrio turco, uno de los más conocidos y con mayor encanto de la ciudad. Paseando por sus calles oirás la voz del almuédano llamando a la oración e imponiéndose a los sonidos de música turca y árabe que salen de las tiendas. Los tenderetes de cuero, joyería y mezquitas te transportarán a Oriente en un instante. ¡Cada paso por la ciudad es un viaje entre dos continentes!
Uno de los lugares más destacables de Skopje es sin duda su fortaleza. Situada en el punto más alto de la ciudad, vale la pena subir a ella para disfrutar de unas vistas magníficas al río Vardar. Sobre el mismo río se encuentra el puente de piedra, considerado como uno de los símbolos de Skopje y que conecta el centro de la ciudad con el barrio turco. La plaza principal lleva el mismo nombre que el país, Macedonia, y es el punto en el que se celebran los acontecimientos culturales y políticos más importantes.
¿Te imaginas un lago de agua transparente y rodeado de montañas? Así es el lago de Ohrid, situado en la localidad que lleva el mismo nombre. La arquitectura histórica de esta ciudad está protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que también es conocida con el apodo de la «Jerusalén de los Balcanes» porque cuenta con 365 iglesias. No te pierdas la visita al monasterio de San Naum, uno de los edificios religiosos ortodoxos del país.
Bitola es una visita esencial durante tu viaje a Macedonia del Norte. Es la ciudad más antigua del país, destacada por tener uno de los sitios arqueológicos más destacados del país, Heraclea. Visita sus baños romanos, el pórtico, el anfiteatro, la basílica y las ruinas episcopales del palacio primitivo, con bellos mosaicos.
Entre Oriente y Occidente
Uno de los rasgos más destacados de Macedonia del Norte es la cantidad de culturas que coexisten. La esencia turca se respira en cualquier rincón, pero también una poderosa influencia de la cultura ortodoxa. Esto se percibe sobre todo en las costumbres, los edificios públicos, religiosos y los barrios más antiguos.
Esta mezcla se manifiesta también en la música popular y la gastronomía, con una importante influencia de la comida turca. Es muy fácil encontrar en sus restaurantes platos de origen turco como el kebab. A los macedonios les encanta condimentar sus comidas con una gran cantidad de especias, proporcionando a los platos un sabor único.
No puedes marcharte del país sin probar un burek, que consiste en una especie de pastel o empanada rellena con queso, espinacas o carne picada. Si te gusta socializar con los locales, ¡es probable que incluso alguno de tus nuevos amigos te invite a probar un burek casero en su casa! Los macedonios son gente hospitalaria, tranquila y con un carácter muy mediterráneo. Por supuesto, no tendrás más remedio que probar Baklava, un pastelito de hojaldre relleno de almendras, nueces o pistachos.
Uno de los atractivos menos conocidos de Macedonia del Norte pero muy presente en el país es su tradición vinícola. La geografía montañosa del país, un clima único y un suelo fértil son las condiciones ideales para la vinicultura, convirtiendo el vino en uno de los mejores embajadores de un país que todavía mantiene sistemas de cultivo de proximidad.
Ven con nosotros a descubrir lo mejor de estos dos países de los Balcanes todavía muy desconocidos y con una excelente relación calidad-precio con un turismo poco masificado.
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