Burdeos, de ruta por Aquitania
Burdeos, una ruta por Aquitania
Burdeos, la capital de la Nueva Aquitania , es reconocida mundialmente por su capacidad de reinventarse, su gastronomía y el buen vino. La ciudad ha trabajado durante 15 años para recuperar el esplendor del siglo XVIII. Su centro histórico, Patrimonio de la UNESCO, destaca por su gran belleza y, por si fuera poco, a unos 50 km encuentras el océano y una costa atlántica que esconde auténticos tesoros como la Bahía de Arcachon o la Isla de Oleron.
En Burdeos, cada distrito tiene su historia, estilo, habitantes, arquitectura y secretos. Es una ciudad rica, ecléctica y dinámica en la que se pueden apreciar los diferentes ambientes de cada barrio. Pasea por la ciudad y disfruta de los encantos de los barrios históricos de Saint Pierre, Saint Michel y Sainte Eulalie. Descubre el encanto del barrio de Chartrons en domingo, cuando se celebra el “Marché de Quais”, el mercado al aire libre donde disfrutarás de los mejores productos locales: quesos, ostras, embutidos…
Uno de los emblemas de la ciudad es la Plaza de la Bolsa , de día o de noche, es un lugar que no puedes perderte. Disfruta del famoso Espejo de Agua: 3.450 m2 de explanada que se llenan de hasta 2 cm de agua generando efectos de espejo y niebla. Sobre el río Garona encontramos otro de los emblemas de Burdeos, el Pont de Pedra , una pasarela construida en 1822 para unir las dos orillas de la ciudad.
El centro vital de la vida urbana de Burdeos se encuentra en la Place de la Comédie , presidida por el majestuoso Gran Teatro y con numerosas cafeterías que recuerdan que, hace tiempo, la ciudad era conocida como la “Pequeña París”. A pocos metros se encuentra la elegante vía comercial de Sainte-Catherine, acogiendo a algunas de las más grandes y lujosas firmas de moda internacionales. Merece la pena hacer una parada en el Mercado de las Cuatro Estaciones , con mucho encanto y donde degustar la gastronomía de la ciudad.
Otro punto de atracción es la Cité du Vin , un gran templo dedicado al vino situado en la orilla del Garona. Su edificio de forma contorsionada ya impresiona desde la lejanía, y alberga 14.000 m2 dedicados al vino. Además de ofrecer una experiencia enológica interactiva, el mirador de la octava planta permite disfrutar de una copa de vino con vistas al río.
En el entorno de Burdeos, el viñedo es tan extenso que tienes la posibilidad de realizar seis rutas del vino, y en todas ellas podrás visitar bodegas y degustar unos de los mejores vinos del mundo. No dejes de visitar algún chateau, muchos de ellos tienen bodega propia donde el propio propietario guía la cata de vinos. La mayoría están abiertos a los visitantes y siempre flanqueados por hileras de viñedos que han servido para elaborar los vinos de algunas de las bodegas más famosas del mundo.
Cuando hagas estas rutas encontrarás muchos pueblecitos donde vale la pena detenerse, y si tenemos que elegir uno te recomendamos Saint-Emilion . Este pueblo medieval, situado entre viñedos y lleno de rincones de lo más fotogénico, es un ineludible referente para todos los amantes del vino, ya que en sus bodegas se elaboran unos de los mejores vinos del mundo.
Saint-Emilion no es sólo un referente vinícola, también presume de tener la iglesia monolítica más extensa de Europa, con 38 metros de largo y 12 de altura. Situada en el corazón de la ciudad, recuerda todavía la actividad religiosa de la ciudad en la Edad Media y llama la atención por su inusual diseño. Si eres un amante de los dulces, obligatorio probar el famoso macaron de Saint-Emilion , una especialidad gastronómica transmitida de generación en generación con una reputación brillante.
Esta ciudad marítima, que figuraba entre los principales puertos de Europa en el siglo XVIII invita a hacer un crucero por el Garona , una forma original de aproximarse a la ciudad, sus viñedos y el estuario del Gironda en pequeñas embarcaciones.
Una escapada a Burdeos es la excusa perfecta para conocer lugares tan singulares como la Bahía de Arcachon , un pequeño mar interior enmarcado por dunas de arena dorada. Convertida en el sexto Parque Natural Marino de Francia, esta bahía presume de múltiples paisajes: puertos y pueblos ostrícolas, playas de arena fina, bosques de pinos, lagos, prados salados y sus famosas dunas entre las que destaca el imponente Duna de Pilato .
El Cabo Ferret es otra visita imprescindible, una punta de arena salvaje que cuenta con un faro de 57 metros de altura desde el que disfrutar de vistas maravillosas, o la Isla de Oleron, conocida por sus playas de arena fina y luminosa, por sus cultivos de ostras y las bonitas cabañas de pescadores que conservan su aspecto tradicional.
Las calles de Burdeos desprenden olor a mantequilla, chocolate, vainilla, pan recién horneado, embutidos y vino. Dicen que en la gastronomía se concentra gran parte de la esencia de cada sitio, y en el caso de Burdeos la podrás degustar en los tradicionales bistrós y en los reconocidos restaurantes de autor , pero también queremos recomendarte algunas direcciones gastronómicas imprescindibles. Si eres amante del queso, debes visitar la Fromagerie Deruelle . Si eres amante del vino, la curiosa e impresionante vinatería el Intendante. Si eres de dulces, prueba los cannelé en alguna de las tiendas Bailladran que hay por la ciudad. Por último, si te atraen las delicatessen en general, visita Le Comptoir Bordelais .
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